La historia de Orcasitas se ha forjado gracias a la lucha de muchos
hombres buenos. Rufino no fue uno más. Siempre estuvo trabajando
para construir un futuro mejor. En la fábrica, en el barrio. Construyó la
Asociación de Vecinos con sus propias manos dedicando su tiempo y su
vida a los demás hasta desfallecer. Nunca olvidaremos su ejemplo.
Rufino siempre nos animó a luchar, participó en las Asambleas hasta que
sus fuerzas no se lo permitieron. Aun así, no hace ni un mes que nos
honró con su presencia en la última asamblea celebrada en Orcasitas.
Recuerdo que me dio un abrazo y me dijo: UHayque seguir compañero,
hay que seguir, nunca nos regalaron nada, el único camino es la
lucha".
