
"Ningún ser humano es ilegal", gritaban ayer los vecinos de Lavapiés y los simpatizantes del 15-M, que se enfrentaron a las ocho de la tarde a la policía, para evitar la detención de un habitual del barrio. En el centro de la protesta improvisada estaba Abdoulay Sek, vendedor ambulante, de nacionalidad senegalesa. Un "compadre y hermano" que estaba de visita por el barrio, llamado Ibrahim Diop, fue el que le identificó. Según a quién se preguntara, el hombre había sido detenido por colarse en el metro sin billete o, según otros, por ser un inmigrante sin papeles.
Los congregados zarandearon un coche patrulla en una plaza
Por una cosa o por otra, cientos de personas se unieron a la protesta en la céntrica plaza de forma improvisada. Marcela Jaramillo (nombre ficticio), de 30 años y vecina de Lavapiés, cuenta que vio en la estación de metro a tres agentes uniformados y a otros dos de paisano, reteniendo contra la pared a un inmigrante negro. Al preguntarle si le detenían porque no tenía papeles y al responderle este que sí, la chica subió corriendo a la plaza, para avisar a los miembros del 15-M, que estaban celebrando una asamblea de la comisión de información y comunicación. Fueron los primeros en ir al rescate del inmigrante, al que después se unió gente muy diversa que llegaba a la plaza. "Era una redada en el metro", explicaron dos mujeres que estaban presentes en el momento de la trifulca.
La versión de un trabajador del metro difería. Sek había entrado al metro sin pagar el billete, y cuando le fue requerido por los revisores se puso violento. Por eso, según el trabajador, se llamó a la policía y esta intentó trasladarlo a comisaría para poder identificarle. "Eso es mentira, porque si te pillan sin billete no llaman a la policía", comentaba después una chica que acompañaba a Jaramillo en Lavapiés, cuando la plaza ya estaba tranquila. El trabajador de metro aclaró que la intervención policial fue necesaria, debido a la reacción violenta del detenido. "Por supuesto no quiso pagar la multa", contó el hombre. La protesta empezó en el metro, pero se acabó trasladando a la superficie. La policía se estaba llevando al inmigrante a comisaría. Como no podían subir por las escaleras, colapsadas por miembros del 15-M, que terminaron rellenando hojas de reclamación contra Metro, utilizaron el ascensor. Entonces, a la salida, se vivieron los momentos de más tensión, según los testigos. Jaramillo y sus amigas contaron que la policía actuó con fuerza, para asegurarse de que el coche patrulla podía salir de Lavapiés, camino de la comisaría, con el detenido dentro.
La gente chillaba "fuera del barrio", en referencia a la policía. Dos chicas que colaboraban en el punto de información, que el 15-M instala todas las tardes en la plaza, confirmaron que a los agentes no les fue fácil salir de la plaza, que el coche patrulla fue zarandeado y que consiguieron marcharse por la calle del Ave María. Las mismas testigos, que solo dan sus nombres, Ana y Siana, relataron que varios coches patrulla y un furgón de antidisturbios subieron como refuerzo por la calle de Valencia, y al no poder avanzar por la presión de la masa se retiraron hacia Embajadores. Llegada la calma, y como protesta contra la detención del inmigrante, el 15-M tenía previsto presentarse en la comisaría de Centro, en la calle de Leganitos, para solicitar la liberación de Sek. "Ha sido emocionante. Es un barrio que se caracteriza por la diversidad racial y cultural", resumió Jaramillo.
La acampada se va, el movimiento continúa". Con esta advertencia, los indignados levantaron los campamentos de la mayoría de plazas españolas a finales de junio pasado. Y, por el momento, el 15-M está demostrando que cumple sus promesas. Después de la manifestación del 19-J, la unión de las siete marchas indignadas, procedentes de todos los puntos cardinales del país, se convertirá esta tarde en otro de los momentos más relevantes de la historia de la ‘SpanishRevolution'. El domingo, además, el centro de Madrid volverá a ser escenario de la tercera gran concentración del movimiento: miles de ciudadanos, juntos de nuevo, contra la crisis.
"¡Con los pies cocidos no nos damos por vencidos!". Con gritos de ánimo como este, los indignados del noroeste -gallegos, asturianos y castellanoleoneses- consiguieron llegar ayer al municipio madrileño de Majadahonda, la última parada de su ruta antes de llegar a Sol.
Al llegar al parque Colón de la localidad, casi un centenar de personas dejaba atrás una caminata de más de 500 kilómetros, muchas horas de calor y miles de anécdotas. Incluso aumentaron la familia con un pequeño gatito abandonado, adoptado por un marchante de Vigo y que fue bautizado como "Indi, de indignado".
"Nos encontramos alcaldes geniales. El de San Adrián del Valle (León) nos cedió una piscina y nos invitó a vino y el de Riego de Ambrós (León) nos dejó un parque con cerezos en el que podíamos coger la fruta", recuerdan Cristian Rivas, Miguel González y Andrea Portela, tres amigos que se conocieron en la acampada de A Coruña.
Con sus chalecos amarillos y sus banderas autonómicas, partieron de la ciudad gallega el pasado 25 de junio. Por el camino, casi un Camino de Santiago en sentido inverso, el grupo fue aumentando. Y lo mismo ocurrió en la vía asturiana.
"Conquista asturiana"
"El del Puerto de Pajares fue el tramo más emocionante porque simbolizaba la conquista asturiana de la Meseta", recuerda Arturo, uno de los marchantes que partió de Avilés el 30 de junio. "Fue uno de los días más duros, pero había tanto ánimo que la marcha se duplicó", añade.
Miguel Ángel Sáez, uno de los cocineros de la marcha indignada, se unió a ellos ya en Benavente (Zamora). "Soy un nómada que ignora a banqueros y políticos. No estoy indignado, estoy feliz de ver que la gente ha reaccionado. ¡Al fin veo mi sueño cumplido!", exclama. A sus 53 años, espera con emoción el momento en el que hoy se unirán todas las columnas en el kilómetro 0 de Sol. "Habrá lágrimas, muchas lágrimas", aventura.
Ayer no hubo lágrimas, pero sí emoción. Una veintena de indignados recibió a sus compañeros de la ruta con aplausos, abrazos y besos. El lema de "El pueblo unido jamás será vencido" se volvió entonces más fuerte. Poco después, sólo tuvieron fuerzas para comer y caer rendidos a echarse la siesta.
Ya por la tarde, participaron en los talleres preparados para la ocasión: música, customización de camisetas y un cine fórum antes de dormir. También hubo tiempo para trabajar en las comisiones y celebrar una asamblea. Porque, como advertían en su pancarta de cabecera, hoy tomarán "el Sol".
"¿Habéis traído polvorones para el camino?", comenta entre risas José Miguel Barrero, mientras camina con sus compañeros de ruta. Este marmolista de Losar de la Vera, en Cáceres llegó a Navalcarnero caminando. Lo cierto es que las ampollas y rozaduras en los pies le obligaron a volverse a casa en un primer intento por hacer la marcha completa desde su casa en Losar. Pero eso no fue suficiente para detenerle. Hace tres días salió de Sotillo del Real y anduvo hasta la casa de Mariana de la Calle, de 67 años, que le acogió para "colaborar de alguna manera más con la causa". Esta asegura que le va "a echar mucho de menos".
Tan sólo dos han llegado caminando a Navalcarnero para realizar el penúltimo tramo de la marcha. La idea inicial era que los indignados de los pueblos del suroeste y de Extremadura hicieran el mismo recorrido, pero finalmente se acercaron en automóviles hasta Móstoles, donde se esperó a los caminantes en la vía verde por la que llegaron con sangría y buen ánimo. Además, ya en la ciudad se realizó un pasacalles y otras actividades festivas para prepararse para lo que les queda de camino hasta Sol, donde ya sí irán todos juntos.
Por la vía verde
A las 16.30 horas, una veintena de personas se daban ánimos y se organizaban en la Plaza de Segovia, en Navalcarnero. Dos coches con comida y mochilas, uno de ellos de Alberto Gómez Núñez, jubilado, que asegura que "apoya la marcha llevando la comida". El resto, 14 personas, caminan a ritmo relajado por la vía verde.
Pedro Manuel Benítez Muño camina con un cartel que dice "Alba y Alexis, su futuro, mi ruta". Este autónomo, padre de familia, está caminando por sus dos hijos, y no sólo apoya al 15-M, sino que es también su forma de pedir que se mejore la vía verde por la que hacen el recorrido. "Que la arreglen de una vez, está totalmente abandonada", asegura. Además quieren dar voz a la necesidad de construir un nuevo centro de salud, que desde el pueblo llevan tiempo solicitando y que es donde se manifestarán, de nuevo, el 28 de este mes a las 10.30 horas.
Este pequeño grupo cuenta con gente de todo tipo. Estudiantes universitarios, como Corina Torres, quien charla sobre las razones que la llevan a Madrid con su amiga Érika Esteban, jardinera. Una acupuntora, Aurora Rodríguez que, además, realizó su marcha durante las tardes, empezando cada día en donde lo dejaba el anterior. O un técnico deportivo, Mario Molina, quien además afirma: "No podemos esperar soluciones sentados".
Con el sol ya bajo y la tarde bien entrada, unas cien personas de las asambleas del norte de Madrid esperaban ansiosas la llegada de la columna norte. "Bienvenidos a la lucha", rezaba una pancarta a la entrada del Parque Norte, en Madrid, el punto de encuentro. De repente, un rumor de gente se escucha a lo lejos. La columna ya asoma.
El recibimiento es caluroso y las emociones de unos y otros estallan al encontrarse. "De norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue cueste lo que cueste", les cantan a los recién llegados. Y en medio de la calle, el grupo se une en un abrazo colectivo que corea gritos y que hace saltar las lágrimas de muchos.
"Hoy ya no podía con mis pies, tengo muchísimas ampollas, pero llegar aquí y ver esto es tan emocionante", decía con la voz entrecortada y los ojos hinchados Samuel, de 33 años, un empresario que salió de Logroño. Las caras son de agotamiento, pero también de ilusión y ganas. Los anfitriones acompañan a los recién llegados al interior del parque. Allí hay preparadas algunas mesas y sillas, y comida, mucha comida.
Poco a poco, todos van descargándose de sus mochilas. Siguen los abrazos, las palabras de ánimo, y comienzan los corrillos y las conversaciones. La euforia lleva a un grupo a meterse en la fuente para refrescarse y celebrar su llegada. "¡Sí, sí, sí, estamos en Madrid!", gritan. Cerca de allí, Antonio, profesor de instituto de 44 años, hace alguna foto. "Es una catarsis, ha sido difícil gestionarlo, no nos conocíamos de nada, pero ha sido como una camino de Santiago: en vez de apóstol hay un movimiento que lo impulsa todo", dice frenético.
Antonio salió de Reinosa (Cantabria) y ha hecho prácticamente toda la ruta. En ella ha comprobado algo que ya sabía, la hereogeneidad y diversidad del movimiento. Este profesor ha estado al tanto de lo que sucedía y se muestra indignado con lo que ocurre en la Unión Europea: "Empecé la ruta con la prima de riesgo en 210 puntos y cuando la acababa estaba por encima de 300, y lo peor es que no sé lo que significa". Algunos comienzan a levantar tiendas de campaña. El parque será su dormitorio hasta que hoy emprendan otra vez su ruta hacia el centro de Madrid. "He llegado hasta aquí y quiero acampar en Sol", dice David, de 23 años, que desde finales de mayo vive entregado
al movimiento.
Salió de Bilbao y ha caminado cientos de kilómetros que le han resultado "enriquecedores". "Necesitamos que este sistema cambie hacia algo más justo para todos", afirma. A su alrededor, todo el mundo sigue eufórico. Hay cuerda para rato.
Mañana se cumplirá un mes desde que 15 valientes decidieron hacer realidad la Ruta Sur de la marcha popular. Era la noche de San Juan cuando Alejandro Valcárcel y otros indignados resolvieron coger carretera y manta. Ayer llegaron a San Martín de la Vega (Madrid) con más de 600 kilómetros a sus espaldas y 180 caminantes en sus filas.
"Si hemos llegado hasta Madrid, podemos llegar a cualquier sitio", expone Alejandro, que no quiere resignarse a volver a casa sin más. Después de tantos días andando, los caminantes se han vuelto más resistentes. "Hice un tiempo de coche escoba y al principio solíamos coger a seis o siete personas. En los últimos días ya no recogemos a nadie", observa.
Empezar el día con buen pie es esencial, por eso los indignados han organizado un despertador en cadena. "Hay que despertar al otro con mucha suavidad y mucho cariño, a todo el mundo", relata Andrés, de Almagro.
A las cinco de la mañana empieza el día de los indignados. Primero se levantan los encargados de cocina, que van preparando el desayuno de los demás. Luego llega la hora de caminar. Para Gregorio Herrero, de 71 años, la etapa más dura fue la de Despeñaperros. "Fue la más difícil y la más grata. Tuvimos la mayor cantidad de bocinazos. Incluso algunos se acercaron para mostrarnos su solidaridad y regalarnos su sonrisa", comenta satisfecho.
"Hemos sembrado 15-M"
Gregorio, el más veterano de los caminantes, espera que Madrid les reciba con cariño. "Esperamos que el pueblo se vuelque para darnos besos, abrazos y toda su alegría", declara con optimismo. Pero no viaja solo, a su lado camina su pareja desde hace 32 años, Feliciana Mora, que comparte su entusiasmo y su vitalidad. "Soy activista desde los años setenta. Con el tiempo, manifestarse se convirtió en algo muy minoritario y eso me entristeció", confiesa. "Ahora, al ver que los jóvenes se han puesto en pie, es el momento de apoyarles hasta las últimas consecuencias", explica.
Raúl Herrero, obrero minero metalúrgico, ve en el Movimiento 15-M un auténtico despertar. "Muchos jóvenes están tomando conciencia política y espero que trabajen para cambiar la sociedad", dice.
Gregorio, desde su experiencia, cree que el movimiento no debe convertirse en un partido político. "Tiene que seguir desde la calle. Hemos sembrado toda España de 15-M. La marcha ha servido para la cohesión interna de todo el movimiento", opina convencido. "Vamos despacio porque vamos muy lejos", sentencia.
El Movimiento 15M abre una nueva fase impulsada por la energía del 15O
Madrid, 16 oct El Movimiento 15M, nacido hace cinco meses, emprende una nueva fase después de encender las protestas por un cambio global en casi un millar de ciudades del mundo el 15O, una "energía global" que los indignados quieren aprovechar para revitalizar sus exigencias.
Así opina uno de los portavoces del Movimiento 15-M, Pablo Gómez, que asegura a Efe que las manifestaciones celebradas ayer, en especial la protagonizada en Madrid por miles de personas, fue "un éxito total" y superó todas las expectativas.
"Nadie esperaba tanta gente", insiste Gómez, para quien este éxito debe servir de energía para emprender una nueva fase, cuyos primeros pasos se darán esta tarde de nuevo en Sol en una asamblea a las siete de la tarde.
Si bien no están decididos los temas a tratar en esta asamblea -se consensuarán una hora antes en la plaza de Jacinto Benavente-, el portavoz del 15M vaticina que "sin duda" se hablará de las marchas por un cambio global celebradas ayer y del futuro del movimiento.
En este sentido, Gómez asegura que, aunque los problemas pueden ser muy diferentes según qué países, los siguientes pasos del movimiento deben ser trasladar la exigencia de que "la ciudadanía tenga más participación en la vida política y social", una demanda que el 15M considera global.
La ocupación, de madrugada, del hotel Madrid, en la calle de Carretas, también será uno de los temas a tratar esta tarde en Sol, según pronostica Gómez, que aclara que esta acción "fue espontánea, protagonizada por un grupo de unas treinta personas" y que no se decidió en asamblea.
No obstante, el movimiento apoya esta ocupación como una acción de protesta "contra la especulación y contra la existencia de espacios vacíos".
Hoy, el grupo de personas que entró en el hotel ha asegurado en una nota enviada por correo electrónico a los medios de comunicación que encontraron el edificio "en muy buenas condiciones" y que decidieron tomarlo "para darle un uso social".
El hotel cuenta con cinco plantas, sótano y dos azoteas y pertenece a la inmobiliaria Monteverde, empresa que se encuentra en en concurso de acreedores, según los ocupados, que invitan a la ciudadanía a sumarse esta tarde en la calle de Carretas a diferentes actividades como debates o pic-nic.
Río de Janeiro, 15m
Algunos miembros de la Plataforma 15-M han planteado la posibilidad de contactar a Cidinha Campos, periodista y política brasileña, muy popular en las redes sociales por algunas de sus durísimas intervenciones contra la corrupción en la Asamblea Legislativa de Rio de Janeiro, para que acudiera a Madrid y Barcelona a solidarizarse con el movimiento. Quienes se plantearon esta posibilidad, que aún no dan por descartada, me explican que “esta mujer es muy popular en Brasil y también en todo el mundo por hablar sin pelos en la lengua, por denunciar dentro de las instituciones las tramas corruptas, los políticos que deshonran a las instituciones, y sería muy bueno que pudiera estar con nosotros como símbolo de lo que reclamamos”. Pero no hay quorum: “Cuando lo hemos planteado se nos has dicho que no porque se considera que no debemos buscar un símbolo, y menos fuera de España. Personalizar el 15-M sería un error. Pero a algunos nos gustaría encontrar una fórmula para tratar de hacer posible su participación, porque ella simboliza lo que muchos queremos, y es muy conocida, lo cual puede aportar notoriedad”.
María Aparecida Campos Straus nació en 1942. Periodista de profesión, muy popular por sus programas de radio y televisión en Brasil. Llegó a la política tras anunciar en público a final de los años 80, durante una entrevista a Leonel Brizola, fundador y lider del Partido Democrático Laboral (PDL), que le votaría en unas elecciones. En 1990 fue elegida diputada federal y desde su incorporación a la actividad política ha dedicado la mayoría de su tiempo a la denuncia de las mafias y la corrupción que impregna a parte de la clase política brasileña. En 2010 se hizo popular en todo el mundo a través de Youtube y otras redes sociales por sus intervenciones en la Asamblea Legislativa de Rio de Janeiro denunciando a una estructura mafiosa que operaba en el Instituto Nacional de la Seguridad Social. También ha formulado graves acusaciones contra dirigentes del Partido Laborista de Brasil. Sus intervenciones y sus denuncias, soportadas por documentación acreditativa de la veracidad de sus acusaciones, fueron fundamentales el pasado año para evitar la reelección de José Nadel, del Partido Laborista, como responsable del Tribunal de Cuentas del Estado.
Cidinha Campos se está convirtiendo en un símbolo para muchos jovenes de diferentes países en la lucha por la regeneración democrática de las instituciones, por la limpieza de la clase política y por la mejora de los cauces de participación de los ciudadanos en las instituciones. Las dos personas que me han informado de sus intenciones en relación con el 15-M consideran que la presencia de esta mujer en algunos de los actos que hagan en España “puede ser útil para acreditar que muchos de los que estamos movilizados no estamos contra el sistema, sino por mejorarlo y cambiarlo desde dentro. Ella lo está haciendo en Brasil, como representante elegida democraticamente, y ese es el camino que hemos de seguir aquí. Si nosotros nos dedicamos a acosar a los políticos, nuestro movimiento quedará como algo marginal. Si conseguimos que los políticos se sumen a nuestras reivindicaciones y desde dentro den esta batalla por cambiar las cosas, entonces podremos ganar esta batalla”.
Pues ahí puede estar la clave. Y mañana domingo será un buen test, no definitivo, pero sí mas que indicativo. Si la gran manifestación deriva en incidentes callejeros y actuaciones violentas, probablemente el 15-M quede herido de muerte y reducido a un movimiento marginal. Si se convierte en una gran manifestación pacífica por la regeneración democrática, quizá la clase política se ponga las pilas y podamos empezar a atisbar posibilidades reales de que el cabreo ciudadano consiga que las cosas empiecen a cambiar.
Una multitud de indignados ha tomado la noche del sábado uno de los centros neurálgicos del capitalismo, la icónica plaza de Times Square, con sus neones y sus carteles luminosos. Entre los logotipos de las mayores corporaciones internacionales, los manifestantes han clamado contra los bancos, contra los gobernantes y contra la desigualdad de recursos, coreando el que ya es su lema preferido: "Nosotros somos el 99%". Pedían a la ciudadanía norteamericana que les apoyara a privar de su poder político al 1% que más recursos tiene en este país. Una jornada en la que también se han producido detenciones, aunque en un número mucho inferior a los 700 arrestos de hace unas semanas. Fuentes policiales confirmaron a Efe que el total de detenidos a lo largo de la jornada asciende a 74, de los que 42 fueron arrestados por desorden público en el área de Times Square al final del día y "después de haber recibido varias advertencias para que se dispersaran". Dos agentes de la Policía fueron hospitalizados por las heridas que sufrieron cuando los manifestantes intentaban derribar las barreras de seguridad.
La protesta de los indignados, al minuto
A excepción de las celebraciones de fin de año, pocas veces se había visto a tante gente en esta plaza, que es una de las más visitadas por los turistas en Nueva York. Aseguraban algunas cadenas de televisión locales que había unas 10.000 personas concentradas, una cifra que la policía no ha confirmado ni desmentido. Cuando los indignados han comenzado a llegar a la plaza, a las cinco de la tarde (11 de la noche en la España peninsular) las marquesinas de Times Square les han recibido con un anuncio: "El movimiento Ocupa Wall Street se convierte en global".
Ese titular ha sido motivo de celebración y alegría en una multitud que se ha mantenido festiva durante la concentración, frente a un robusto dispositivo de agentes del orden y diversos arrestos por traspaso del perímetro policial. Los agentes habían delimitado con vallas un recinto muy discreto que en media hora ha quedado toalmente rebasado. Los ocupantes de Times Square han tomado la plaza desde casi todas las calles y avenidas aledañas, parapetados en las aceras en principio, y cortando la Séptima avenida al final.
"Es impresionante ver cómo la gente despierta y reacciona", decía Emma Alpert, estudiante de 26 años, que ve un mal futuro laboral por delante. "Espero que el resto del mundo esté contento al ver que, por fin, los americanos hemos despertado, que por fin nos damos cuenta de qué injustas son las cosas. Me gustaría que todo el país reaccione al ver esta concentración".
En esta plaza donde lucen los iconos más representativos del consumismo (Starbucks, McDonald's, Levi's, Nasdaq, Toys 'R Us) los indignados exhibían lo que para ellos son los símbolos de la resistencia: caretas del grupo de hackers y activistas Anonymous; chapas con la faz del soldado Bradley Manning y banderas del Che Guevara. "Wall Street ha matado al sueño americano", rezaba una pancarta.
Había lemas muy variados. "La deuda es esclavitud", "No somos vuestros esclavos", "No rescatéis bancos, rescatad personas", "Cría bancos y te comerás sus crisis", "Despierta, América", "Más impuestos para los ricos", "Acabamos de empezar". Y la cifra más ubicua: "Todos somos el 99%".
La multitud era heterogénea. Sobre todo había jóvenes, pero algunos ancianos también. "Los mayores también estamos hartos de tanta corrupción", decía Michael Miller, un jubilado de 62 años. "Los grandes grupos financieros y sus intereses dominan a los políticos. A todos. Es hora de que la gente, jóvenes y mayores, despierte y cambie esta situación".
La concurrencia de hoy ha sido una demostración de fuerza por parte de un movimiento que desde hace un mes ha ocupado una pequeña plaza entre Wall Street y la Zona Cero, en Manhattan. En los mapas se conoce a ese recinto como Zucotti Park. Los indignados lo llaman "plaza de la libertad".
Por la mañana, los indignados habían recorrido el espacio entre esa plaza y Washington Square, con un improvisado recorrido por la zona financiera de Manhattan, deambulando de sucursal bancaria en sucursal bancaria, protestando contra los bancos. Algunos de los manifestantes marchaban con trajes y corbatas comprados en tiendas de segunda mano, disfrazados de banqueros, pidiendo a la opinión pública que no les juzgue por su atuendo o sus apariencias.
Unas 500 personas participaron en la “marcha de los bancos” que recorrió por la mañana del sábado el centro de Washington, según estimaciones del Ayuntamiento de la capital. Los manifestantes, siguiendo el ejemplo de Nueva York semanas atrás, pretendían desplazarse a varias sucursales bancarias para retirar dinero y cerrar sus cuentas. No lo lograron. Los portavoces de Ocupa DC informan que los bancos cerraron antes de que llegaran.
La falta de un mensaje y objetivos concretos ha podido pasar factura al movimiento Ocupa DC, con mucho menos poder de convocatoria que las concentraciones de hace apenas una semana. En Washington, el movimiento todavía cuenta con dos sedes distintas. Una de ellas permanece en Freedom Plaza, “ocupada” el pasado 6 de octubre con motivo de los primeros 10 años de la guerra de Afganistán y contra el nuevo presupuesto federal. El calendario hizo que coincidiera con las protestas de Ocupa Wall Street en Nueva York, que inspiraron una réplica en la capital.
Sin embargo, el grupo Stop the Machine que mantiene un reducido campamento en un parque cercano, todavía no se ha unido a los manifestantes de Freedom Plaza. La separación de los dos organizadores principales ha impedido que este 15 de octubre, cuando había un “llamamiento global por el cambio”, no lograran convocar a los centenares personas que se manifestaron hace una semana por las calles principales de Washington y que llegaron a marchar frente a la Casa Blanca.
Tampoco pudieron aprovechar la llegada de miles de personas a la capital con motivo de la manifestación por el empleo convocada por los principales sindicatos del país. Cerca de dos millares de manifestantes se concentraron en el National Mall durante los discursos de personalidades como el reverendo y activista Al Sharpton, el alcalde de Washington Vincent Gray o la Secretaria de Empleo Hilda Solís. El éxito de esta manifestación, por otro lado, no puede vincularse a las protestas del 15 de octubre, al estar convocada desde hace meses con motivo de la inauguración del monumento a Martin Luther King, que tendrá lugar este domingo.
SOY UN EX FOTOGRAFO DEL DIARIO 16 DEL 1983 AL 1991 Y CAMARA DE TELEVISION COLABORADOR DE LA REVISTA TIEMPO 1988 ASOCIACION ESPAÑOLA TECNICOS ESPECIALISTAS EN FOTOGRAFIA CIENTIFICA EL GREGORIO MARAÑON 1986 CLARO 1991 AYUNTAMIENTO DE MADRID 1992
Conmovedora despedida a Simoncelli en Italia Miles de personas siguieron el funeral de Marco en la iglesia de Santa María de Assunta, en Coriano, muy próxima al circuito de Misano, para rendir un sentido homenaje al piloto fallecido el domingo en Sepang.
El 2006 marca el año de inflexión. La Operación Puerto quita al ciclismo su credibilidad y aleja a los patrocinadores, temerosos de ver mezcladas sus firmas con escándalos de dopaje. Ese año el pelotón español tenía nueve equipos, cuatro de ellos de primera división, el año que viene serán sólo cuatro, dos de primera y dos de segunda, con la incógnita de si sobrevivirá el equipo de Matxín tras la espantada de Geox. Javier Guillén director de la Vuelta a España, coincide en que "la Operación Puerto provocó que muchas marcas desaparecieran", pero puntualiza que la situación actual "la marca la crisis económica en la que nos desenvolvemos". "Estamos en tiempos de recorte absoluto y uno de los primeros capítulos en podarse es la publicidad. La situación es preocupante a nivel mundial, no sólo español. Creo que todos deberíamos relexionar sobre ella. Ahora mismo cualquier equipo que no entre en el World Tour tiene difícil existencia. Y necesitamos a estos equipos".